Los cuentos que leemos

…y que nos gustan mucho

cuentos

Porque nos gusta leer,
sobre todo de noche, después de la cena
con el vaso de leche y con el de Nesquik
y su bombilla.

Vamos corriendo a por ellos,
para que papá y mamá los lean
y cuando acaban me toca a mi
luego a Santi.

Y después, un gran beso en la cocina, con un abrazo más fuerte.

Y estos son nuestros preferidos:

Pip y Posy: Un monstruo espantoso, Alex Scheffler, porque nos gustan los sustos, cocinar y regañar a Posy por dejar las cáscaras de huevo tiradas por el suelo, junto a su rana.

Atrapados, Oliver Jeffers, porque nos encanta este autor y sus historias, que siempre acaban al revés; y esta es la mejor: un chico esta volando su cometa y ésta queda atrapada en un árbol. Entonces, para hacerla bajar empieza a tirarle cosas -como haríamos cualquiera-, pero todo lo que arroja va quedando atrapado. Lo mejor es las cosas que lanza para intentar recuperar su cometa, pues empieza por lo que tiene más a mano, un de sus zapatos, pero luego la cosa se desmadra.

Donde viven los monstruos, Maurice Sendak, porque hacía falta un rinconcito a donde ir cuando a los papás se nos escapan esas cosas que nunca deberíamos decir.

El Topo Que Quería Saber Quién Se Había Hecho Aquello En Su Cabeza, Holzwarth, Werner; Erlbruch, Wolf, porque nos encantan las cochinadas y por eso nuestra tía nos regaló esta enciclopedia de las cacas.

Ricitos de Oro y los tres osos, Scott Gavin, porque nos gustan las cosas grandes, medianas y pequeñas. Y las niñas metomentodo.

De vuelta a casa, Oliver Jeffers, porque juntos se hacen mejor las cosas.

Perdido y encontrado, Oliver Jeffers, porque todos necesitamos tener un amigo.

Ramón preocupón, Anthony Browne, ¿por qué? ¿por QUÉ?! ¿POR QUÉ?!

¡Que niño mas lento! Lucia Serrano, porque hacía falta que mamá se leyera este cuento para dejarnos hacer las cosas a nuestro tiempo.

¡Cepíllate el pico, Perico!  Arthur Clair, porque la abuela quería que tuviéramos los dientes mas limpios del mundo.

En el bosque, Anthony Browne, porque a veces desobedecemos, porque nunca es pronto para aprender a decir no, porque en este cuento caben muchos cuentos.

Mi hermano, Anthony Browne, porque mi hermano es genial.

En el desván, Hiawyn Oram/Satoshi Kitamura, porque no hacen falta juguetes para pasarlo bien.

La ovejita que vino a cenar, Steve Smallman, porque hay que cuidar a los amigos.

El increible niño comelibros, Oliver Jeffers, éste estoy deseando leerlo…

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